JORGE SANTAYANA: UN GRAN ESPAÑOL FUERA DE ESPAÑA
El gran viajero, poeta, novelista y extraordinario pensador que fue Jorge Santayana nació en Madrid en 1863 y murió nueve décadas después en 1952 en Roma. Por su obra filosófica –escrita, al igual que la literaria, en lengua inglesa- es usual tipificarlo como una de las principales figuras de la edad de oro del pensamiento norteamericano, vinculada al pragmatismo de Peirce, Dewey y William James, de quien el propio Santayana fue discípulo y luego colega en la Universidad de Harvard.
Pero la filosofía de Santayana contiene numerosos e importantes ingredientes y valores de raíz europea, latina y española que no encajan del todo con el espíritu norteamericano. Estos ingredientes y valores son, entre otros, un naturalismo al estilo de Aristóteles, Lucrecio y Spinoza, mucho del escepticismo clásico griego, bastante del pesimismo de Schopenhauer, vehemente defensa de la primacía cultural del arte, la religión y la filosofía, y una originalísima teoría del espíritu y del espíritu del catolicismo paradójicamente emanada de la mente de un pensador materialista.
De hecho, Santayana renunció a la edad de 48 a su cátedra universitaria en Harvard para iniciar una vida libre, que duró cuatro décadas, de pensador itinerante en varias ciudades de Europa, hasta que decidió instalarse en Roma como definitivo lugar de residencia. Él nunca dejó de considerarse -por usar las palabras con que describió Gregorio Marañón a nuestro antepasado Luis Vives- “un español fuera de España” y conservó celosamente hasta el día de su muerte el pasaporte de su país de origen. ¿Quién podría simbolizar hoy mejor el ideal de multicultura en Occidente que este centauro cultural –español de sangre, espíritu y pasaporte, anglonorteamericano por expresión literaria- que fue Jorge Santayana?
Manuel Garrido